La puntualidad es tan importante como tener un plan de acción en el camino al éxito

Hemos hablado de que la actitud mental positiva es la primera y más importante condición para desarrollar soft skills porque la actitud es lo que determina las emociones y la energía con la que ponemos en marcha las acciones que después nos llevarán a obtener unos resultados u otros. Pero para volvernos expertos en las soft skills que querremos desarrollar es importante tener en cuenta otra serie de características.

Como verás, los resultados son algo en lo que me gusta hacer hincapié porque son un parámetro preciso de nuestra situación actual, una radiografía del camino hacia nuestros objetivos. Por esta razón, los puntos que voy a proponerte a continuación sirven como una guía para el desarrollo de tus soft skills y si los empiezas a poner en práctica a partir de este momento podrás ver cómo tus resultados mejoran.

Comienzo haciéndote una pregunta, ¿eres una persona puntual o impuntual cuando quedas con alguien, tienes una cita, vas al trabajo o vas a clase?

Independientemente de que seas quien llega primero o quien siempre se queda dormido te interesará saber que existen dos formas de puntualidad, en este caso cuando hablamos de puntualidad no solo nos referimos a llegar a tiempo a una cita según lo que dictan las agujas del reloj sino que también hablamos de puntualidad mental. Empecemos por la puntualidad física.

La puntualidad física consiste en ser disciplinado con tus horarios y citas porque aunque pueda parecer una tontería, si eres de los que llegan siempre unos minutos más tarde (por no decir si eres de los que a veces se presenta media hora más tarde) puedes pensar que esto no será lo que te privará de obtener grandes resultados, pero pregúntate cuál es la impresión que quieres dar a los demás, cómo te gustaría ser recordado. Una opción es ser recordado como alguien que respeta su palabra y es siempre puntual con sus obligaciones, otra opción es como una persona a quien siempre están esperando y que por su culpa todo el grupo se retrasa. Seguro que en algún momento has formado parte de un grupo de amigos donde siempre había alguien que llegaba tarde, ¿cómo hablabais de esa persona mientras la esperabais? Quizás no hablabais mal pero siempre se crea una cierta tensión. Lo que quiero decir es que el valor que los demás dan a tu palabra es el mismo que tú mismo le das, por lo tanto si tú no le das ningún valor no puedes esperar que otras personas lo hagan. A partir de ahora empieza a dar valor a aquello que dices y cúmplelo, es decir, que si has quedado con alguien o has dicho que harías alguna cosa entonces hazla y verás como no solo tú comienzas a sentirte mejor sino que también mejorarás las relaciones con las personas que están a tu lado.

La puntualidad mental consiste en estar presente en el aquí y el ahora, o sea, estar con la cabeza en el mismo lugar donde está el cuerpo. Si tienes problemas que están influyendo sobre tu vida no los arrastres contigo al trabajo o a casa porque de esta forma estás dedicando tiempo y energía a un problema que en ese momento no puedes solucionar, desconcentrándote de otras cosas que tienes que hacer en ese instante. Por ejemplo, si estás en la universidad o en el trabajo y te pasas el día pensando en el grifo que pierde agua en la cocina de tu casa ¿consigues arreglar el grifo? A menos que tengas superpoderes creo que no. Entonces, no solucionas el problema pero al mismo tiempo estás perdiendo la oportunidad de atender en clase o de hacer bien tu trabajo. Imagina que luego vas a casa y, si eres estudiante, te pones a hacer un trabajo pero no puedes hacerlo porque empiezas a pensar que no habías prestado atención en clase, luego quedas para cenar con tus amigos pero no puedes aportar nada a la conversación porque estás pensando en el trabajo que todavía está sin empezar, luego vuelves a casa para acabarlo pero comienzas a pensar que no has estado a la altura durante la cena y así hasta el infinito. Cuando te falta puntualidad mental es como si dejaras de vivir tu vida porque pierdes el control de aquello que te sucede. Todos tenemos problemas, pero si hay alguno que en este momento te trae de cabeza te recomiendo probar el siguiente ejercicio:

Imagina que coges todos los problemas que tienes y los metes dentro de un saco lleno de asquerosos excrementos, luego imagina que dejas este saco fuera de la puerta de tu casa, de manera que ya no están dentro de la habitación donde tú estás pero aún no han desaparecido del todo, así sabiendo dónde están puedes volver a recuperarlos cuando quieras. De esta forma podrás tener la mente libre de aquellos pensamientos problemáticos y aprovechar al máximo de la puntualidad mental cuando estés realizando cualquier actividad, sabiendo que cuando quieras puedes volver a mirar tu saco con excrementos y elegir si volver a cogerlo o si ya has dejado de necesitarlo.

Si haces este ejercicio podrás comprobar que, una vez has conseguido limpiar tu mente durante un rato, los problemas son solo preocupaciones imaginarias. ¿Sabes qué significa preocuparse? Si dividimos la palabra en pre y ocuparse vemos que etimológicamente significa ocuparse de algo antes de que ocurra, esto quiere decir que en el 90% de los casos nuestras preocupaciones no se realizan nunca, lo cual nos muestra que malgastamos un 90% de nuestros tiempo ocupándonos de problemas inútiles.

Ahora que ya hemos hablado de cómo empezar a respetar nuestra palabra y cuál es la clave para hacer bien nuestro trabajo y mejorar nuestras relaciones, porque también ahí es importante la puntualidad mental, es hora de que los apliquemos enfocándonos en conseguir los resultados que queremos. Para esto es necesario una característica fundamental: la coherencia.

Para llegar a tus objetivos es necesario que traces un plan de acción, y la coherencia consiste en respetar ese plan. Lo verdaderamente importante es la dirección, tu norte personal, que consiste en esa mejora constante y continua de ti mismo utilizando para ello aquellas herramientas que tengas a tu disposición y aprovechando al máximo todas tus capacidades. De lo que se trata es de aprender a aprender, de pedirte un poco más cada día y de no pararte ante la primera dificultad que se te presente, porque tienes un plan y tu objetivo es demasiado importante para dejarlo a medias. Mi consejo es que no te conformes aplicando solo aquello que conoces sino que explores y amplíes tu conocimiento con la diversidad. Atrévete a convertirte en esa persona que se distingue de la masa y que no se conforma con resultados mediocres.

Si todavía no tienes un plan te recomiendo empezar a crearlo, pero no lo dejes escondido en el cajón de tu mesilla de noche, utilízalo como una brújula y síguelo cada día siendo coherente con aquello que quieres conseguir.

Para concluir, una frase de Walt Disney que dice lo siguiente “Todos nuestros sueños pueden convertirse en realidad si tenemos el coraje de perseguirlos”.

Y yo te pregunto, ¿cuál es tu sueño?


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