Un titulo es importante, pero las soft skills lo son aun más

Soft skills, si prestamos atención al significado de este término podemos entender por qué permanecen a la sombra de lo desconocido y por qué están mal vistas. El nombre nos da una pista, y suena aún peor si lo traducimos al español: habilidades blandas, es decir, que quienes las tienen o quieren adquirir son unos blandengues, unos flojos.

Independientemente del sentido de la palabra “soft” el focus de nuestra sociedad nunca ha estado puesto en el desarrollo de habilidades personales. Si nos remontamos algún tiempo atrás entenderemos el por qué. Venimos de un pasado en recesión y de la revolución industrial donde el trabajo era mecánico y lo que se tenía en cuenta para contratar a un trabajador era su destreza técnica y sus conocimientos teóricos. Mucho menos importante era el ambiente de trabajo y las relaciones interpersonales dado que no iban a ser éstas las que impulsaran la economía. Desde entonces, y pese a que las condiciones sociales y laborales hayan cambiado, las soft skills continúan considerándose poco importantes, inalterables y difíciles de medir y de determinar.

El mundo ha ido cambiando y con la globalización y los movimientos humanísticos hemos desarrollado una economía orientada al sector servicios donde la interacción de persona a persona ha empezado a tener una mayor relevancia, de ahí que las soft skills se hayan puesto en cabeza de las competencias más buscadas por las empresas. Siguiendo la ley de la oferta y la demanda vemos que la demanda por parte del ambiente ha aumentado pero la oferta es realmente escasa porque son habilidades que no se enseñan en los colegios y que tampoco se pueden aprender de los libros dado que no son un conocimiento teórico, sino que se trata de competencias que se desarrollan con la práctica a base de salir de la zona de confort y de afrontar nuevos retos.

Al contrario de la creencia popular y de lo que hemos escuchado, estas habilidades se pueden aprender y cualquier persona con hambre de resultados puede llegar a dominarlas. De hecho la mayoría de ellas ya están instauradas dentro de nosotros desde que éramos unos niños. Algunas de ellas como el pensamiento creativo y la tenacidad nos sirven para conseguir objetivos y encontrar nuevas soluciones a los problemas que se presentan, ambas imprescindibles para llevar a término cualquier proyecto.

Las soft skills son la mayor fuerza de una persona y constituyen el 85% de probabilidad para tener éxito. Pero la cuestión es, si ya las tenemos dentro de nosotros, cómo es que no sabemos utilizarlas y potenciarlas para ser el candidato perfecto para un puesto de trabajo, para conquistar a un inversor con nuestras ideas o para liderar un grupo de personas y conseguir que nos sigan. La respuesta es que no las tenemos totalmente desarrolladas porque nunca antes se había hecho  hincapié en su dominio. Nos hemos acostumbrado a las obligaciones técnicas de la sociedad y hemos depositado toda nuestra energía para cubrir unas exigencias académicas, estudiamos para terminar una carrera y después un master y aceptamos la absurda perspectiva de ser rechazados en numerosas entrevistas por no tener la suficiente experiencia.

La experiencia es solo una forma de decirte que no tienes la actitud que están buscando, porque no eres el tipo de persona que ven capacitada para afrontar los desafíos que comporta el ambiente empresarial. Puedes evitar la decepción de una entrevista fallida aprendiendo a usar tus soft skills, si no sabes cómo no te puedes perder el siguiente post.

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  1. Maria - Bolsa de empleo diciembre 18, 2018

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