Las mejores desiciones que puedes tomar son aquellas que suponen un gran reto

Todos queremos vivir en un entorno que sea cómodo y que contenga todas las ventajas posibles para poder desarrollarnos y alcanzar nuestros objetivos, nos encanta ver en las películas el ambiente laboral perfecto donde todos se llevan bien y trabajan en equipo, o el alumno carismático que conquista al campus con sus habilidades técnicas y sociales. Por lo general nos gustaría tener un ambiente que sea motivante y que funcione como una catapulta para nuestro éxito personal. El problema es que delegamos la responsabilidad de este ambiente en los demás, creemos que son otros los que deben construirlo y mantenerlo, cuando en realidad somos nosotros los que podemos, por primeros, empezar a crear un cambio.

Cada uno de nosotros tiene el poder de tomar desiciones y una de las más importantes que podemos tomar es la de pensar por nosotros mismos porque esto es lo que nos permite, más que cualquier otra cosa, ser libres; poder poner en duda aquello que se nos ha inculcado a través de tradiciones milenarias y de sucesivas generaciones para reconstruirnos según nuestros propios valores, aquellos que nosotros mismos hemos elegido adoptar para que guíen nuestra vida.

¿Pero cómo se comienza a pensar de forma libre? Como primera condición se necesita una cosa: tener ganas de aprender. No se puede ser libre si no ampliamos nuestro horizonte, es decir, si no somos capaces de considerar diferentes puntos de vista para poder contrastarlos y elegir cuál es el que más nos convence. Las personas somos, por naturaleza, creativas y curiosas, queremos descubrir la verdad y constantemente resolvemos problemas y nos enfrentamos con diferentes retos para llegar hasta ella. Si tenemos un gran ansia por aprender no tardaríamos mucho en convertirnos en el tipo de persona que piensa de forma creativa y tiene su propio criterio, que sabe cómo trabajar en equipo porque ha entendido la importancia de la colaboración; que es un líder capaz de tomarse la responsabilidad y tomar desiciones al respecto, en suma, una persona que actúa de forma coherente en base a lo que es beneficioso, no solo para sí mismo, si no también para los demás. Es así como se empieza a girar el timón con rumbo hacia una sociedad más funcional y más democrática, pero no podemos perder de vista que éste es solo un efecto secundario de lo que cada uno de nosotros construye dentro de su propio ambiente, dentro de su casa, en clase, en la oficina y en la calle cada vez que vamos a buscar un café.

Desiciones como ésta a veces se pueden percibir como algo insignificante y a la vez ser una gran fuente de inseguridad, porque no siempre resulta fácil enfrentarse a las opiniones de los demás una vez hemos decidido dar un paso al el costado y dejar de seguir a un rebaño abocado a un precipicio. Pero si tuvieras la certeza de que todo saldrá bien, ¿te detendrías antes de alcanzar tu sueño? La respuesta a esta pregunta es una decisión y puede convertirse en un motor para comenzar a moverte, recuerda que por naturaleza somos tenaces y que los miedos solo existen en un lugar: dentro de nuestra mente. Con la práctica te darás cuenta de que no existe una mejor manera de aprender y de construir tu éxito que saliendo de tu zona de confort y enfrentándote a la posibilidad de caer. Pero ¿cuántas veces se cae un niño antes de ponerse en pie y comenzar a dar sus primeros pasos? Lo maravilloso es que una vez que lo consigue no se parará jamás.

Y para empezar a desarrollar esta soft skill te hago una pregunta. Si no existiera la posibilidad de caer o fracasar, ¿qué harías mañana?

Entonces hazlo.

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